Reconocer a Israel como Estado judío es como decir que Estados Unidos es un Estado blanco

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El primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu agrega una quinta demanda a sus negociaciones con el Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry y el presidente palestino Mahmud Abbas: Que los palestinos reconozcan a Israel como “Estado judío”.

Para que la demanda de Netanyahu tenga algún sentido tiene que definir primero el término. “Judío” tiene muchos significados posibles. Puede significar “las personas reconocidas por la ley talmúdica como miembros de la ‘raza’ judía por ascendencia materna”. Esta es la definición legal del judaísmo según la ley israelí y por esta razón debemos suponer que es lo que Netanyahu tiene en mente. También puede significar “seguidores de la religión judía” y también podemos explorar esas implicaciones.

De los 6 millones, aproximadamente, de personas que se autodefinen judías en Israel, 300.000 no son reconocidos como “judíos” por el rabino principal y no hay posibilidad de que se les reconozca como tales en el corto plazo. Se les permitió emigrar a Israel porque teníal al menos un abuelo judío, pero si su madre no era judía ellos tampoco lo son.

Así que si Israel es un Estado “judío”, ¿es el estado de esas personas (en su mayoría de Rusia y Ucrania) judías “no judías”? Muchas de esas personas son de religión judía, pero no todas. Y ninguna de ellas es judía según el Talmud.

Es peor aún. Las pruebas genéticas de judíos europeos (ashkenazis) muestran que la mayoría de las mujeres de esa comunidad son descendientes de los cristianos europeos que se convirtieron al judaísmo cuando se casaron en la comunidad con comerciante judíos que probablemente se estableció en Roma y luego se encaminó hacia el este aproximadamente en los años 800 de esta era. Si el Gran Rabino se tomó en serio los holotipos, la mayoría de los judíos centroeuropeos tendrían que ser declarados “no judíos” según el criterio del Talmud, ya que sus madres no tienen los patrones distintivos en su ADN mitocondrial que muestra la descendencia de los habitantes del antiguo Levante.

Entonces, ¿Israel es un “Estado judío” en realidad sólo para los judíos de Oriente o mizrahim, dejando a los ashkenazíes como ciudadanos de segunda clase?

De manera que si por el contrario “judío” significa “que practica el judáísmo”, entonces esa definición excluiría a muchos judíos de Israel. Sólo el 66% o menos de los israelíes que participaron en el sondeo afirma: “Sé que Dios existe y no tengo ninguna duda al respecto”. Mientras sólo el 6% es absolutamente ateo, otro 28% parece que es agnóstico. Como los musulmanes palestinos israelíes son en su mayoría creyentes, es probable que el porcentaje de agnósticos y ateos judíos sea incluso superior a lo que sugiere la estimación a nivel nacional. No hay ningún requisito legal de que los judíos israelíes sean creyentes practicantes. ¿ Reconocer a Israel como un Estado “judío” sería imponer ese requisito?

Así que de cualquier manera que Netanyahu defina el judaísmo priva de derechos a un número importante de judíos autoidentificados de Israel. Si se trata de una cuestión de ascendencia materna, deja a unas 300.000 personas fuera de la calificación. Si se trata de una cuestión de creencia y observancia, deja a casi 2 millones de judíos de Israel fuera del club.

Agregando a unos 1,7 millones de israelíes, alrededor de una quinta parte de la población, que son palestinos israelíes, en su mayoría musulmanes, y algunos cristianos. Son, en otras palabras, una proporción un poco mayor de ciudadanos israelíes de la que son los latinos con respecto a la población de los EE.UU. (los latinos son aproximadamente el 17% de los estadounidenses). Si las tendencias demográficas actuales continúan, los palestinos israelíes podrían ser hasta un tercio de la población en 2030.

Diciendo que Israel es un Estado “judío” en el sentido de raza sería análogo a insistir en que EE.UU. es un Estado “blanco” y definir a los latinos como “morenos”.

Y diciendo que Israel es un Estado judío en el sentido de creyentes practicantes sería como afirmar que Estados Unidos es un Estado cristiano a pesar de que alrededor del 22% de la población no se identifica como cristiana (más o menos la misma proporción que los no-judíos en Israel) . El punto de la primera enmienda de los EE.UU. es prohibir que el Estado “establezca” una religión, es decir, reconocer una religión de Estado con privilegios (los colonizadores habían tenido en este sentido malas experiencias con el anglicanismo). Si bien no podemos impedir que otros países establezcan religiones de Estado, los estadounidenses no lo aprobamos y no daremos nuestra bendición al país que decida hacerlo, como Netanyahu parece querer. De hecho, nuestro informe anual sobre derechos humanos del Departamento de Estado degrada a los países que no separan la religión y el Estado.

Mientras algunos países tienen una religión oficial o del Estado, es diferente de lo que está exigiendo Netanyahu. La Constitución de Argentina, dice que el catolicismo romano es la religión del Estado. Pero Argentina no es un “Estado católico” ya sea en el sentido de ser principalmente para las personas de fe religiosa católica (sólo el 20% de los argentinos son practicantes) o que es de las personas descendentes de poblaciones tradicionalmente católicas. En efecto, Argentina tiene cerca de medio millón de musulmanes, que no son discriminados en el derecho argentino como son discrinimados los palestinos israelíes (sus aldeas no se “reconocen”) en Israel. De todos modos, como dije, en los EE.UU. no aprobamos esa parte de la constitución argentina. Si todo lo que Netanyahu quería era que el judaísmo sea la religión del Estado de Israel, seguramente se podría lograr con una simple votación de la Knesset. Pero quiere algo más, algo que requiere que los “intrusos” así lo acepten.

La demanda de Netanyahu es o racista o fundamentalista y es objetable desde el punto de vista estadounidense por motivos de derechos humanos en ambos sentidos (y no estoy hablando sólo de los derechos humanos de los palestinos israelíes).

Más ominosamente, la demanda tiene que verse en el contexto de su asociación con el nacionalismo extremo de Avigdor Lieberman. Lieberman quiere despojar a los palestinos israelíes de su ciudadanía y convertirlos en apátridas. Convertir a las poblaciones apátricas en personas sin Estado era una política de los estados viciosos de Europa en la década de 1930, una política que causó grandes sufrimientos a los judíos junto con algunas otras poblaciones, y es vergonzoso que los mismos judíos decidan hacer lo mismo ahora y dejar a seres humanos sin Estado. Transmite una actitud de deterioro y que la verdadera razón por la que Netanyahu quiere que los palestinos reconozcan al Estado como judío (lo que quiera que signifique) es que tiene planes maliciosos para el 20% de la población no judía.

En cualquier caso, el secretario de estado Kerry simplemente debería dar una bofetada a Netanyahu por esta nueva demanda ilógica, irracional y sobre todo siniestra. Si Netanyahu no quiere aceptar una solución de dos Estados, entonces él, sus hijos o sus nietos probablemente tendrán que aceptar la solución de un solo Estado. Kerry está tratando de hacerle un favor, y si alguien no quiere su favor, no debe humillarse para que lo acepte.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=179257

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