La televisión israelí informa de supuesta confesión de uno de los asesinos del joven palestino quemado vivo

La televisión israelí ha informado de la supuesta confesión de uno de los asesinos del joven palestino Mohamed Abu Judair.

Yusef Ben David, el principal sospechoso, dijo que “después de que tres colonos fueran secuestrados en Hebrón, decidimos vengarles secuestrando y matando a un palestino”. Y añadió que cogió tres botellas de su casa y las llenó con keroseno en una gasolinera de Hizma, tras lo cual se dirigió a “buscar a un palestino para matarlo”.

“Vimos a un chico en Shufat, paramos el coche cerca de él y le preguntamos cómo se iba a Tel Aviv. Él sospechó de nosotros, pero de dimos un puñetazo y yo le puse mi mano en la boca”.

“La gente empezó a gritar ‘Alá ajbar’ cuando nos vieron. El chico se puso a gritar también y yo le tapé la boca con mi mano”.

El asesino confeso siguió contando que se dirigieron hacia un bosque de Jerusalén y “les dije a mis colegas que lo asfixiáramos. Los árabes tienen siete almas y tenía miedo de que se despertara, así que le di un puñetazo y le golpeé en la cabeza con un objeto punzante”.

“Luego —siguió relatando— le echamos el keroseno por encima, le pateé tres veces, por los tres colonos [secuestrados], y le prendí fuego por las piernas. Todo su cuerpo ardió en llamas”.

En un intento de “justificar su crimen”, Ben David dijo que “cometimos un error y lo lamentamos; nosotros, los judíos, somos conocidos por nuestra misericordia y compasión”.

El abogado de los encausados dijo que estos tenían “problemas psicológicos”, que “estaban aturdidos” y que son personas “con corazón”.

La policía israelí ha detenido a seis personas sospechosas de haber cometido este brutal asesinato, pero tres de ellas han sido puestas en libertad por ser “muy jóvenes”.

No me cabe la menor duda de que los asesinos de Abu Judair tienen “problemas psicológicos”, estaban “aturdidos” y son personas “con corazón”, al menos con quienes consideran sus iguales. Pero la ideología racista sionista ha envenenado sus mentes y, como le sucediera a Adolf Eichmann, los ha convertido en “banales” asesinos de seres inferiores, subhumanos, como son los palestinos. Supongo que esto habría dicho, con toda razón, Hanna Arendt. Hay ideas que matan.

Fuente: http://bit.ly/1sFrnQ7